La atención médica en residencias no es sostenible

     octubre 30, 2013
    por Javier Garcia

    Al menos, eso es lo que afirman un grupo de expertos de Osakidetza (el Servicio Público de Salud del País Vasco) y la Universidad del País Vasco. Lamentablemente, a la vista de los datos que arrojan, tenemos que decir que no les falta razón y entre los problemas que comentan en su estudio, destacan tres:

    1. Las tareas de los profesionales sanitarios varían según la residencia a la que acuden.
    2. El sistema ha sido diseñado de forma improvisada.
    3. Existen tareas duplicadas y por tanto, se duplican los gastos.

    En cualquier caso, a pesar de la primera afirmación, que este tipo de estudios se lleven a cabo ya nos aporta una esperanza para revertir esta situación.

    ¿De qué forma se puede garantizar la sostenibilidad del sistema?

    Primeramente es necesario analizar profundamente las necesidades y circunstancias personales de las personas mayores y su entorno, de modo que la toma de decisiones se lleve a cabo sobre datos específicos. Y una vez elaborado un sistema sólido, el análisis de resultados se antoja fundamental para conocer posibles desviaciones, problemas surgidos de la práctica o cambios imprevistos.

    Por otro lado la utilización de la tecnología, que tanto avanza en distintos campos, puede resultar crucial. Un ejemplo de esto lo encontramos en la plataforma de cuidado de personas mayores Kwido, que emplea utilidades como la monitorización remota de variables de salud para facilitar el trabajo de los profesionales médicos sin necesidad de desplazamientos. Esta monitorización permite a los cuidadores, entre otras cosas, contar con una información actualizada de la situación del paciente, pudiendo aconsejar medidas concretas de forma personal gracias a la videollamada  en situaciones típicas o por el contrario, agilizar la respuesta del sistema en casos de emergencia.

    También es importante realizar un estudio profundo de las responsabilidades asumidas por cada parte del sistema de salud para evitar duplicidades y, gracias al cruzado de datos, incidir en las cuestiones más acuciantes para los ciudadanos. Quizá sea este uno de los puntos más difíciles de llevar a cabo ya que supone una coordinación entre distintas organizaciones que a menudo trabajan con diversos métodos.

    Existen otras medidas que pueden resultar de utilidad como la provisión de medicamentos en función de necesidades y no en número estándar, el conocimiento concreto de los gastos en los que incurre el servicio, etc. De todos modos, la reflexión es vital para garantizar los derechos de miles de personas que son atendidas por servicios asistenciales y médicos, pero más aún sin cabe dada la proyección a futuro que tiene un territorio como el País Vasco, con un porcentaje de mayores de 65 años por encima de la media española y europea.