Cambios sexuales en la madurez

     abril 23, 2013
    por Javier Garcia

    El sexo, más allá de una placentera actividad, también es una buena forma de mantener una buena condición física. Pero por encima de todo, la actividad sexual es importante como forma de comunicar afecto, reforzar vínculos emocionales y aumentar la estima. Por este motivo, su práctica es recomendable también en edades avanzadas.

    piruleta

    Existe una cierta tendencia a considerar la vejez como una etapa incompatible con el sexo, pero estas barreras mentales están alejadas de la realidad; y más allá, es necesario realizar una labor pedagógica contra las mismas. Es cierto que frecuentemente se deben hacer pequeños “ajustes” para adaptar la actividad sexual a los cambios físicos, las enfermedades o los medicamentos propios de la vejez; pero la edad no es un motivo en sí mismo para cambiar de hábitos sexuales. Es habitual que en ciertos casos se pierda el interés en la práctica sexual tanto en hombres (por disminución de testosterona o problemas de erección) como en mujeres (por falta de excitación o sequedad vaginal). Pero por encima de todo, el sexo no conoce las barreras de la edad y es beneficioso siempre que la abstinencia no sea una elección personal.

    manos

    Aparte de las eventualidades físicas, existen otro tipo de barreras para la práctica sexual en personas mayores, a menudo más complicadas de resolver. Estos frenos pueden ser la soledad, la baja autoestima por la pérdida de vigor o la propia concepción cultural de la vejez, una barrera social a derribar que influye en distinto grado sobre nuestros mayores.

    Es posible mantener una vida plena sin actividad sexual y si la abstinencia es una elección personal, ha de ser respetada. Pero siempre que exista ese deseo, tanto las personas mayores en cuestión, como sus familiares o profesionales de la salud, deben poner los medios para satisfacerlo.