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¿Telemedicina o telecuidado?

 mayo 14, 2014
By Javier Garcia

Recientemente dedicamos un espacio en este blog a tratar de comprender las diferencias entre la teleasistencia y la teleasistencia avanzada, dos términos en boga que en ocasiones llegan a confundirse. Algo similar ocurre con el tema que nos ocupa hoy: la diferencia entre telemedicina y telecuidado.

El desarrollo de internet ha supuesto un gran avance en la utilización de estas técnicas, que se han visto reforzadas por la revolución móvil. Gracias a esto, actuaciones que necesitaban grandes recursos y tiempo, ahora pueden realizarse de forma sencilla, ahorrando recursos, mejorando la eficiencia de trabajo y lo que es más importante, incrementando la calidad de prestación del servicio evitando traslados innecesarios.

La habitual utilización de los términos telehealth y telecare de forma indistinta en lengua inglesa, provoca constantes equívocos en otros idiomas que vamos a tratar de minimizar:

  • La telemedicina es sencillamente la prestación de servicios médicos en la distancia, gracias a la utilización de tecnologías. Dentro de esta definición se enmarcan desde simples llamadas telefónicas para realizar consultas de salud con profesionales médicos hasta las más complejas operaciones de cirugía con robots controlados de forma remota.
  • El telecuidado por su parte,  comparte el atributo de la utilización de tecnología para tratar en la distancia, pero el enfoque es algo más amplio. El telecuidado hace referencia a actuaciones desde el punto de vista sociosanitario y no sólo médico, con un marcado carácter preventivo y de seguimiento.

Así, ambos términos están muy relacionados ya que se apoyan en la utilización de tecnologías de la información y la comunicación; y más allá de terminologías, telemedicina y telecuidado deben trabajar de forma conjunta, complementándose para maximizar la eficacia de ambos sistemas.

Al fin y al cabo, el objetivo último de bienestar para las personas es compartido y ambos sistemas se utilizan con buenos resultados en la promoción de la autonomía personal para los mayores, una mejora de calidad de vida en pacientes crónicos y una mayor eficiencia del sistema de salud y cuidados.