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La asistencia a mayores en el futuro

 octubre 3, 2013
By Javier Garcia

Diversos estudios apoyados en datos contrastados nos pintan el futuro asistencial de un color oscuro que a menudo es considerado como el único posible. Dichos estudios se asientan sobre datos como el envejecimiento de los integrantes del conocido como baby boom, la falta de personal especializado en gerontología o la menor tasa de natalidad que suponen, cuanto menos, todo un reto a futuro.

Generalmente, la atención y cuidado de aquellos en situación de dependencia o con una merma de sus capacidades, recae en los familiares cercanos. Este trabajo a tiempo completo es vital para mantener la calidad de vida de las personas mayores, pero a nadie se le escapa la necesaria participación de la rama profesional del cuidado: los servicios médicos y asistenciales.

La crisis de los últimos años, que ha castigado a servicios esenciales, ha empeorado la situación; pero la cuestión más preocupante viene de lejos: la relación de número entre las personas que superan la edad de jubilación y aquellas que integran la siguiente generación está en retroceso. Teniendo en cuenta que un amplio porcentaje de octogenarios está en situación de dependencia y que cada vez habrá más personas que se encuentren en esa edad, la proyección puede asustar a cualquiera. Más aún si los profesionales que cuidan de personas dependientes están en una franja de edad cuyo número será inferior a los mayores.

Según las estimaciones, en el caso de España, habrá tres personas entre 45 y 64 años por cada mayor de 80 en 2034, cuando en el año 2000 había seis. Teniendo en cuenta que ni todas las personas disponibles se dedican al cuidado, ni sólo hay dependientes por encima de los 80 años; el problema se torna evidente. Y con la dificultad añadida de que la esperanza de vida irá en aumento.

En este contexto tan gris, sin embargo, existen alternativas que se están abriendo paso para mejorar esta situación. Alternativas que pasan por empoderar al paciente para hacerle más responsable de su propio cuidado, dotar de la máxima autonomía posible a mayores no dependientes, ayudar a los profesionales a desempeñar su trabajo de forma más eficiente y permitir al círculo cercano de la persona dependiente que pueda participar de su cuidado de una forma más útil.

Aplicaciones móviles, sistemas de teleasistencia, redes sociales de pacientes y otras innovaciones han llegado para quedarse, y no sólo eso; han llegado para solucionar el problema. Como la plataforma Kwido, capaz de reducir los los ingresos hospitalarios en un 400{42375b4e2714ef72c5fc4d7e676c7408210af5bccbc5374aabaa9644cd347cc8} y que permite a los profesionales geroasistenciales trabajar de una forma más eficaz gracias al sistema de videoconferencia, el recordatorio de toma de medicamentos para la propia persona mayor o la monitorización remota de salud.